Mi amiga Margaux se ha casado como ya os conté en otro post y está loca entre los fogones, aprendiendo a marchas forzadas, así que desde ahora pienso dedicarle todas "Las cocinas del balcón", para que se aplique.
En esta ocasión y viendo desde el balcón que el frío se acerca os recomiendo una crema muy fácil de calabacín. Los ingredientes necesarios para este plato son dos calabacines, caldo de pollo (puede ser el envasado o en su defecto una pastilla y agua), cuatro quesitos, una nuez de mantequilla y tres cucharadas soperas de aceite de oliva.
En la olla expres (o cazuela grandecita) ponemos a calentar el aceite y la mantequilla. Una vez derretida, se pelan los calabacines y se cortan en cuadraditos medianos, los incorporamos y salpimentamos. Se rehogan durante siete u ocho minutos y a continuación se añade caldo de pollo hasta que se cubre el calabacín, también incorporamos los cuatro quesitos y cerramos la olla expres, una vez comience a pitar o salir humillo (depende de las ollas) se cocina durante 10 minutos. Si se hace en cazuela normal es preferible taparlo y dejar cocer durante media hora aproximadamente.
Una vez fría (un truquito para ir más rápido consiste en meter la olla bajo el grifo de agua fría) abrimos la olla y con la batidora trituramos y batimos hasta obtener una mezcla muy fina y de ahí directamente al plato.
Lo que sobre se conserva a la perfección en la nevera durante cuatro o cinco días y además, es completamente light.
Un blog con recetas, bodas, restaurantes y sitios bonitos que debes conocer.
lunes, 4 de octubre de 2010
domingo, 3 de octubre de 2010
Se acabó el veranillo de San Miguel

Ahora sí que sí, el verano terminó y con él también las vacaciones (¡qué hay que ver que cada vez se hacen más cortas!). El balcón curiosamente se ha teñido de gris y este domingo está siendo más bien triste. Será porque mañana volvemos a trabajar y porque los días pasados han sido maravillosos...
París ha sido nuestro destino este año y en cinco días de ensueño hemos conocido la ciudad de la luz. Entre croques y crepes hemos pateado por Monmatre, Sacre Coeur, la Torre Eiffel, la curiosa Rue Pigalle y la increíble Monfetard. Las terrazas, el barco por el Sena, las vistas de Notre Dame, en definitiva han sido unos días de descanso y disfrute increíbles.
La vuelta como siempre se hace dura, pero traigo ilusiones renovadas y muchas ganas de hacer cosas. Comienzan mis clases en derecho, un curso en la cámara de comercio y mis pinitos con los idiomas.
Mañana lunes es la "vuelta al cole" esperemos que se nos dé bien.
martes, 14 de septiembre de 2010
La cocina del balcón (Pollo my way)
Vuelve la cocina al balcón. Para la receta de hoy necesitas dos pechugas de pollo fileteadas, una cebolla, un brik pequeño de nata y un vaso de vino blanco.
Si ya te aburres de hacer las pechugas a la plancha, prueba a darles un poco de gracia con la siguiente receta.
Para comenzar, frie las pechugas con normalidad, es decir, con unas gotas de aceite, sal y pimienta. Apartalas. En la misma sartén con un poco más de aceite pochamos la cebolla con sal, cuando esté transparente le añadimos el vino blanco, dejamos cocer siete minutos, apagamos el fuego sin retirar la sartén añadimos la nata y removemos durante tres minutos.
En una fuente apta para el horno colocamos las pechugas, vertemos la salsa de nata, vino y cebolla por encima del pollo y metemos la fuente en un horno previamente precalentado a 200 grados, horneamos de siete a diez minutos y ya está listo para servir.
Acompaña esta receta con un poco de arroz hervido o unas patatas fritas.
PD. Esta receta es también factible con merluza, que en lugar de freír, hornearemos durante 15 minutos antes de verter la salsa.
Si ya te aburres de hacer las pechugas a la plancha, prueba a darles un poco de gracia con la siguiente receta.
Para comenzar, frie las pechugas con normalidad, es decir, con unas gotas de aceite, sal y pimienta. Apartalas. En la misma sartén con un poco más de aceite pochamos la cebolla con sal, cuando esté transparente le añadimos el vino blanco, dejamos cocer siete minutos, apagamos el fuego sin retirar la sartén añadimos la nata y removemos durante tres minutos.
En una fuente apta para el horno colocamos las pechugas, vertemos la salsa de nata, vino y cebolla por encima del pollo y metemos la fuente en un horno previamente precalentado a 200 grados, horneamos de siete a diez minutos y ya está listo para servir.
Acompaña esta receta con un poco de arroz hervido o unas patatas fritas.
PD. Esta receta es también factible con merluza, que en lugar de freír, hornearemos durante 15 minutos antes de verter la salsa.
sábado, 4 de septiembre de 2010
¿Cómo es el trabajador masculino del sexo?
Os recomiendo este reportaje en el que humildemente intento responder a la pregunta lanzada.
viernes, 3 de septiembre de 2010
De cómo se casó mi amiga Margarita
Fuera del balcón, a más de 400 kilómetros de aquí, decidió casarse mi amiga de la facultad. ¡Qué digo mi amiga! Ella es la amiga, la única de mis años de universidad. Aunque, bien es cierto que no hemos pasado demasiado tiempo juntas, el poco que sí hemos compartido ha hecho que (creo que por parte de las dos) nos guardemos un cariño muy especial.
Un afecto que en el día de su boda se ha multiplicado por mil. Su historia (de amor) es digna de un libro de Moccia y lo mejor es, sin dudarlo, que acaba muy bien. Si bien es cierto, que este no es el lugar para desvelar su vida, no quería dejar de dedicarle un post a su gran día.
Un día en el que tuve la suerte de vivir con ella y en el que además, fui durante un minuto protagonista (je,je). Todo fue por culpa de una flor, una rosa blanca como la propia novia.
Una vez terminamos la estupenda comida, Margarita y Pablo se levantaron, cargado él con unas cuantas rosas blancas, que ella se encargó de repartir entre los asistentes. Cuando comenzaron debo reconocer que me puse algo nerviosa, porque pensé ¿me tocará a mi?
Pues sí, me regaló una de sus rosas y fue algo que me emocionó enormemente. Pablo le explicó a Miguel lo que la flor significaba y creo que pronto nos pondremos manos a la obra...
Hasta entonces, agradecerle a ella una boda tan especial. ¡Estabas preciosa!
PD. Muy pronto volverá la cocina del balcón.
Un afecto que en el día de su boda se ha multiplicado por mil. Su historia (de amor) es digna de un libro de Moccia y lo mejor es, sin dudarlo, que acaba muy bien. Si bien es cierto, que este no es el lugar para desvelar su vida, no quería dejar de dedicarle un post a su gran día.
Un día en el que tuve la suerte de vivir con ella y en el que además, fui durante un minuto protagonista (je,je). Todo fue por culpa de una flor, una rosa blanca como la propia novia.
Una vez terminamos la estupenda comida, Margarita y Pablo se levantaron, cargado él con unas cuantas rosas blancas, que ella se encargó de repartir entre los asistentes. Cuando comenzaron debo reconocer que me puse algo nerviosa, porque pensé ¿me tocará a mi?
Pues sí, me regaló una de sus rosas y fue algo que me emocionó enormemente. Pablo le explicó a Miguel lo que la flor significaba y creo que pronto nos pondremos manos a la obra...
Hasta entonces, agradecerle a ella una boda tan especial. ¡Estabas preciosa!
PD. Muy pronto volverá la cocina del balcón.
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