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domingo, 3 de octubre de 2010

Se acabó el veranillo de San Miguel


Ahora sí que sí, el verano terminó y con él también las vacaciones (¡qué hay que ver que cada vez se hacen más cortas!). El balcón curiosamente se ha teñido de gris y este domingo está siendo más bien triste. Será porque mañana volvemos a trabajar y porque los días pasados han sido maravillosos...

París ha sido nuestro destino este año y en cinco días de ensueño hemos conocido la ciudad de la luz. Entre croques y crepes hemos pateado por Monmatre, Sacre Coeur, la Torre Eiffel, la curiosa Rue Pigalle y la increíble Monfetard. Las terrazas, el barco por el Sena, las vistas de Notre Dame, en definitiva han sido unos días de descanso y disfrute increíbles.

La vuelta como siempre se hace dura, pero traigo ilusiones renovadas y muchas ganas de hacer cosas. Comienzan mis clases en derecho, un curso en la cámara de comercio y mis pinitos con los idiomas.

Mañana lunes es la "vuelta al cole" esperemos que se nos dé bien.

viernes, 11 de junio de 2010

Desde un balcón en los árboles


Asomarse por la mañana recién levantada al balcón es delicioso. En especial, en estos días de verano, más bien primaverales, en los que esa brisa fresca te da en la cara -una buena forma de despertarse-.

Esta mañana, dado que me toca trabajar 16 días seguidos, me he puesto a pensar en las vacaciones, en lo mucho que las necesito y las ganas que tengo de empezar a hacer planes. Las de este año pretendo que sean especiales y en esa búsqueda de sitios diferentes encontré un hotel nada convencional.

¿Imagináis pasar una noche en una cabaña en un árbol? No es un cuento, cabañas en los árboles es un concepto de alojamiento rural alternativo. Las "habitaciones" están literalmente colgadas en los árboles, de tal forma que los amantes de la naturaleza, el paisaje y la soledad pueden vivir unas vacaciones fuera de lo común y a su medida.

Los precios van de los 77 a los 133 euros y puede incluir junto con el alojamiento, el desayuno y la cena en la masía. También disponen de pack románticos, especialmente dedicados para parejas con ganas de aislarse y varias actividades al aire libre.

Lo que más me ha gustado y lo creo que muchos de nosotros deberíamos practicarla es la idea del aislamiento total. En los árboles no hay apenas cobertura, la comunicación con la masía donde se realizan las cenas y las actividades se hace a través de un Walky. Sin televisión, radio e Internet, el contacto con el mundo natural es total.

Esta es mi propuesta de vacaciones originales. Seguro que vosotros tenéis las vuestras y las queréis compartir.